INTRODUCCIÓN
A veces nuestro corazón se parece a una casa que no ha sido arreglada durante toda la semana. También a veces hemos permitido que nuestro corazón acumule suciedad. En vez de estarlo limpiando cada día esperamos hasta que las moscas sobrevuelen en derredor o lo aseamos a medias: congregarse sin perdonar es como trapear sin haber barrido o como tirar la ropa debajo de la cama para que no se vea el desorden.
Los asuntos del corazón no toleran mediocridad porque son asuntos de vida o muerte, de felicidad o desdicha, de fertilidad o esterilidad para el Reino de Dios.
La falta de orden en el corazón era algo que también ocurría con los fariseos en la época de Jesús.
LECTURA DEL TEXTO
PROPUESTA: Lo fundamental en nuestra relación con Dios es la limpieza del corazón y no sólo el cumplimiento de tradiciones religiosas.
I. EL REPROCHE. v. 1, 2, 5
• El complot (v.1)
Obsérvese que en el v. 1 se nos dice que se juntaron a Jesús fariseos y escribas que habían venido de Jerusalén. Jesús se encontraba en Genesaret y ellos habrían recorrido unos 150 Km sólo para espiarlo.
• La censura (v. 2, 5)
Cuando ven a los discípulos comiendo pan con las manos sin lavarse, qué hicieron? En efecto los criticaron y luego van donde Jesús y le reprochan la conducta de sus discípulos simplemente porque no andaban conforme a la tradición de los ancianos. Esta tradición era el conjunto de leyes ceremoniales de los respetados rabíes del pasado y constituían una serie de 613 reglas que aunque inventadas por los hombres se proponían como si fuesen mandamientos divinos.
Según la tradición entonces, era señal de pureza espiritual el lavarse las manos antes de comer y quien no lo hiciera corría el riesgo de la excomunión. Por supuesto, ellos estarían siempre muy dispuestos a condenar al culpable de tan abominable práctica. Se acercan entonces a Jesús para cuestionarlo y como era frecuente en sus encuentros con él, fueron por lana y salieron…
II LA DENUNCIA (v. 6 – 13)
Sin asomo de diplomacia, de forma escueta Jesús les llama “hipócritas” citando el pasaje de Isaías 29:13.
Él no se detiene a dar explicaciones sobre el comportamiento de sus discípulos, él desnuda el quid del asunto: los fariseos se preocupaban por lo superficial y descuidaban lo esencial. La primera denuncia que hace Jesús sobre ellos es su:
• Apego a la tradición. V.8
Como decía, las costumbres ceremoniales de limpiar utensilios y lavarse las manos, entre muchas otras, eran purificaciones no establecidas por la ley de Dios sino que habían sido creadas por los escribas.
También nosotros incorporamos muchas tradiciones y no estoy diciendo que esto sea del todo malo, sólo quiero traer a colación esto para que podamos entender que esto de las tradiciones es algo también del presente. El asunto es discernir el lugar que éstas deben ocupar en nuestra relación con Dios.
¿Cuáles tradiciones hoy en día ocupan un lugar más importante en nuestro corazón que la propia Ley de Dios? Tal vez la idea de que un hombre con pelo largo es sinónimo de feminidad? Quizás que participar en una rifa o comprar eventualmente la lotería es signo de impureza? La idea de algunos de que sólo podemos tener relaciones de amistad con creyentes, pues los demás “pecadores” nos pueden contaminar o la concepción de que Dios sólo puede usar hombres en el liderazgo y las mujeres están excluidas para siempre del púlpito? Luego de la denuncia, Jesús lanza su enseñanza.
La pureza ante Dios está más asociada con rutinas de obediencia que de tradición.
• Invalidación del mandamiento. V.9
Observemos que Jesús no se concentra en la tradición, él se concentra en la ley. Él trae a escena la fundamental: el mandamiento, mientras que ellos se concentraban en la tradición.
Corbán significa ofrenda y quiere decir que los fariseos consideraban que estaban libres de la obligación de sustentar a sus padres ancianos, siempre y cuando dieran al templo una ofrenda de dinero.
Ellos ponían su mirada en “hacer muchas cosas” pero con relación a cumplir la palabra de Dios “bastaban” las palabras. Para guardar sus tradiciones se concentraban en la “y”, pero para guardar la ley preferían la “o”. A veces nos ocurre que somos rigurosos en cumplir con esto y lo otro, pero decidimos a quién amar “o” no amar; saludar a este “o” al otro; incluso llegamos al colmo de perdonar “o” no perdonar.
Así, eran generosos para cumplir las tradiciones de hombres, pero mezquinos para cumplir con la ley de Dios.
Cumplir la tradición de los ancianos era señal inequívoca de pureza. La justicia del hombre ante Dios estaba asociada más con la tradición que con el corazón.
Pero Jesús rescata lo esencial para Dios: la pureza del hombre es un asunto que está asociado con lo interno más que con lo externo. La justicia tiene que ver más con la limpieza del corazón que con la limpieza de la piel.
Como sabemos, la vivencia de nuestra fe incluye la realización de prácticas como: bautizarnos, asistir a la iglesia, dar limosna, tomar la cena, escuchar la Palabra, entre otras. Estas son prácticas importantes porque nos dan identidad como cristianos y nos ayudan a acercarnos a Dios; pero con todo y eso, Dios espera fundamentalmente que tengamos una relación íntima con él, una relación transparente con su palabra.
¿Ustedes creen que es posible cumplir todas estas prácticas y al mismo tiempo estar lejos de Dios? Pienso que si porque las prácticas religiosas por sí mismas son ineficaces para conducirnos a Dios. Es necesario que estén vinculadas a un corazón que se desnuda permanentemente ante El Señor, un corazón que no teme exponerse ante su Palabra para que le sean reveladas las maldades que almacena.
Costumbres no cambian el corazón, sólo Jesús lo hace.
II. LA ENSEÑANZA. V. 14 – 23
Jesús nos convoca a la multitud y dice:
• V. 15: La verdadera contaminación es la que sale del corazón, no la que entra al cuerpo.
Jesús sugiere que el alimento tomado con manos sucias no es lo que puede contaminar al hombre, sino que lo que lo contamina es lo que sale de su corazón.
Y luego Jesús hace una larga lista de maldades en la cual no trata de hacer una clasificación de ellas (no elabora un ranking de maldades), ni sugiere que unas sean peor o más justificables que las otras. “Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (v.23).
Por la gracia de Dios dudo que entre nosotros haya alguno que practique el homicidio, pero quizás si la murmuración contra otro hermano.
Los malos pensamientos, la calumnia (maledicencia) y la envidia son colocadas ante Dios en el mismo nivel del homicidio, el adulterio y la fornicación. El problema es que como no son tan escandalosas las podemos “soportar”.
Lo que contamina, pervierte, no es que no cumplamos sagradamente con tradiciones, es la falta de obediencia a la Palabra de Dios. Jesús hace énfasis en la pureza moral y rechaza el énfasis en la pureza ritual.
APLICACIÓN
El hombre tiene tendencia a descuidar su corazón y fijarse en lo externo. Somos perezosos para revisar nuestras motivaciones internas y lidiar con nuestras suciedades. Por eso preferimos escoger un camino “aparentemente” más fácil, cumplir con ejercicios religiosos, pero en realidad estamos escogiendo el camino equivocado porque cada vez más nuestro corazón se aleja de Dios.
Esta es la verdadera miseria del creyente: cumplir rutinas religiosas pero descuidar el corazón. Y esta actitud conformista y cómoda termina dando a luz uno de los peores y más peligrosos pecados: la hipocresía.
Por ello Jesús en el v. 6 les llamaría “hipócritas”. ¡Qué terrible denuncia! Podemos cantar al Señor y al mismo tiempo estar lejos de él. Aunque gritemos no retumbará eco alguno en los cielos, como un espectáculo de cine mudo.
La verdadera miseria del creyente no consiste en no poseer abundancia de bienes materiales sino en conformarse a tener su corazón lejos de Dios.
Hoy en día en América Latina se hace mucho énfasis en la prosperidad material. Promueven la prosperidad del bolsillo y descuidan la prosperidad del corazón.
Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. Luc. 12:15
El peligro de caer en esta visión teológica es que nos pone a cumplir con el rito de sembrar y esperar la respuesta de Dios, mientras que deberíamos estar más preocupados por revisar cómo está nuestro corazón delante de él.
¿Cómo estoy con mis hermanos? Antes de sembrar en “Enlance” cómo está mi enlace con los hermanos de la iglesia, en especial con aquellos que sospecho tienen algo contra mi? Es más, antes de dar mi diezmo a la iglesia, ¿ya pedí perdón o ya perdoné a mi hermano, familiar o amigo?
El problema esencial del ser humano no es económico. Si así fuera muchos millonarios no estarían “horneándose” en el infierno. El problema del ser humano no es del bolsillo, es de algo mucho más profundo y valioso, su alma. El problema humano no es de dinero, es de pecado.
ILUSTRACIÓN: VIRUS INFORMÁTICO
El V.I. es un programa de computación que se copia automáticamente y que tiene por objeto alterar el normal funcionamiento de la computadora, sin el permiso o el conocimiento del usuario.
Estos virus pueden destruir, de manera intencionada, los datos almacenados en el computador. Los virus informáticos tienen, básicamente, la función de propagarse, pero algunos contienen además una carga dañina.
Suele activarse este virus en programas que el usuario desconoce. El código del virus queda alojado en la memoria de la computadora y entonces toma el control de los servicios básicos del sistema
Daños
Los virus ocasionan problemas tales como: lentitud en el computador, pérdida de productividad, daños a nivel de datos y la pérdidas de información.
Métodos De Protección: existen métodos para contrarrestar el efecto dañino de los virus. Entre otros:
1. ANTIVIRUS: Son programas de computadora que tratan de descubrir las huellas que ha dejado un virus, para detectarlo, eliminarlo o parar la contaminación.
2. ESTUDIAR: Aprender cómo es el corazón de la computadora (software), buscando información en sitios confiables.
También el creyente puede ser infectado por virus en el terreno espiritual: el conformismo, el descontento (quejaditis crónica), el desánimo, son sólo algunos de los peligrosos virus que pueden hacer estragos en el corazón. Sin embargo, estos son inofensivos en comparación con uno de los más peligrosos: el virus del fariseísmo. Algunos de los síntomas que este produce son: - la murmuración, el juicio, el legalismo y el apego a las tradiciones.
Y así como alguno de los métodos para atacar los virus informáticos es el uso de ANTIVIRUS y EL ESTUDIO de las características de nuestra computadora, también nosotros necesitamos usar La Palabra como Antivirus poderoso y también estudiar nuestro corazón a la luz de la presencia de Dios para reconocer nuestras debilidades. La oración y la meditación de Su Palabra se convierten sin lugar a dudas en los mejores métodos de protección y limpieza para reconocer los síntomas del fariseísmo.
CONCLUSIÓN: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”. Prov. 4:23
sábado, 12 de enero de 2008
A CORAZÓN ABIERTO (Marcos 7: 1-23)
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UN LLAMADO A LA VERDADERA SANTIDAD
REFLEXIÓN A PARTIR DE LA EPÍSTOLA
DE SAN PABLO A TITO
INTRODUCCIÓN
El ser humano tiene la tendencia a mezclar en sus vivencias de fe lo santo y lo profano. Con gran facilidad adapta las verdades eternas a sus propios intereses tergiversando así el sentido original de las magnas verdades inspiradas por Dios.
Tradiciones y costumbres, mezcladas con escasos hábitos genuinos de adoración dan como resultado la consolidación de una vivencia religiosa maquillada con un fino barniz de “espiritualidad”. Con esta debilidad humana ha debido luchar el Creador a lo largo de la historia.
En el Antiguo Testamento el profeta Isaías condena la religiosidad del pueblo de su época y denuncia públicamente tal conducta:
“Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí.
Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos
de hombres”. Isaías
CONTEXTO
Cuando el apóstol Pablo escribe a su discípulo Tito, una situación semejante se estaba presentando en la Isla de Creta. Los nuevos creyentes -nacidos además en una cultura gentil desconectada de los fundamentos morales y éticos del judaísmo-, promovían un estilo de vida licencioso y fuertemente impulsado por los valores propios de su cultura, en la cual se distinguía especialmente el carácter explosivo.
Por ello cita el apóstol trayendo a colación uno de sus propios profetas: “Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos” (Tito 1: 12). La belicosidad parecía ser también una característica del pueblo cretense:
“Recuérdales… que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres” Tit. 3:2.
Por supuesto el evangelio con sus altas demandas de carácter ético se antojaba como contracultura en el contexto helénico que dominaba a la isla. Los cretenses debían dar testimonio de vida abrazando los valores del evangelio de Cristo: la humildad, la mansedumbre, la misericordia, para revelar el carácter de Dios.
El llamado que hace el apóstol a cultivar un estilo de vida ejemplar, surge además por una situación particular que se estaba dando dentro de las iglesias en Creta: la promoción de costumbres judaicas estimuladas por grupos de judaizantes como los Ebionitas. Estos judíos conversos al cristianismo no dejaron su apego al seguimiento riguroso de ciertas costumbres mosaicas como: la circuncisión, el día de reposo (sábado), restricciones de carácter alimenticio, entre otras; y sugirieron que los nuevos creyentes gentiles debían cumplir con ciertos ritos para asegurar su pertenencia al pueblo del Pacto.
A la larga, como lo denunciaría Pablo en la Epístola a Tito y en la Primera Epístola a Timoteo, este afán de sujetar a los hombres con el cumplimiento de costumbres y leyes judías se constituía en una carga para el nuevo creyente, carga que ni siquiera los judaizantes estaban dispuestos a llevar. Esto, por supuesto los convertía en “tercos, habladores de vanidades y engañadores” (Tit. 1: 10).
La propuesta del apóstol Pablo para contrarrestar estas doctrinas heréticas que estaban amenazando a la iglesia en Creta, sería la vivencia de una fe genuina “mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador” (Tit. 2: 10).
Tito debía exhortar a los cretenses sobre la necesidad de vivir un evangelio respaldado por una conducta ejemplar para así “tapar la boca” (Tit. 1: 11) a los judaizantes.
APLICACIÓN
Hoy en día sigue pululando en medio de la iglesia del Señor el virus pernicioso del “fariseísmo”; la vivencia de una espiritualidad centrada en frías costumbres más que en convicciones, una religión de apariencia más que de autenticidad.
El énfasis por cumplir ciertos ritos religiosos ha cambiado y estos han terminado vistiéndose de cada cultura en particular. Me explico: hoy en día para nosotros es anacrónico el cumplimiento de la circuncisión como señal de pertenencia al pueblo de Dios; no obstante se demandan algunos usos y costumbres asociados fundamentalmente con la forma más que con el fondo. Entre otros tenemos por ejemplo:
• La forma de vestir del cristiano
• El tipo de música que debe escuchar
• Los espacios sociales en los que puede estar
• La negación sistemática de costumbres de otras religiones (en especial La Católica). Por ejemplo se cumple fácilmente con la costumbre de no encender velas ni el 7 ni el 8 de diciembre, pero no se cumple con igual solicitud, la demanda del perdón y el arrepentimiento
• El liderazgo femenino en la iglesia
• La predicación por parte de laicos
Afanados por el cumplimiento de normas asociadas con la forma de la vivencia cristiana, el pueblo evangélico actual, en muchos casos, ha terminado opacando lo fundamental del evangelio: la misericordia y la verdad.
En el Antiguo Testamento Dios denunciaba a través del profeta Oseas lo siguiente:
“Misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios, más que holocaustos” (Os. 6:6).
De ninguna manera estoy sugiriendo que debe verse a la tradición como algo nocivo en sí mismo, pues cada generación se nutre del legado de fe que sus antepasados han dejado. Hay tesoros que la tradición eclesial nos ha legado.
Sin embargo, hacen carrera en nuestras congregaciones algunas formas de pensar y actuar (tradiciones nefastas) que a la postre no tienen sustento bíblico y que responden más bien a prejuicios de tipo cultural que no consultan además el espíritu de las Sagradas Escrituras, verbigracia la continua censura que se hace sobre el papel del liderazgo femenino en la iglesia así como la perenne condenación a las conductas y formas de vestir de los jóvenes.
El llamado que hace el apóstol Pablo al pueblo cretense sigue teniendo vigencia para el pueblo cristiano en la actualidad. Como pueblo de Dios somos llamados a la verdadera santidad, a una vivencia de fe genuina que refleje el carácter íntegro y verdadero del Dios que se nos ha revelado. Más que costumbres vacías, convicciones sólidas.
Debemos leer nuestros tiempos, reconocer las señales de nuestra cultura y tradiciones para confrontarlas con lo esencial del evangelio. Como lo dijera Pablo en su epístola a los Romanos:
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Rom. 12: 2.
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Etiquetas: Fe verdadera, Religiosidad
CUANDO EL DISCIPULO ORA (Mateo 6: 1 y 5 - 14)
INTRODUCCIÓN
Hace algunos años pasé por un período de aridez espiritual. Me daba pereza leer la Palabra, no me provocaba meditarla, era escasa esa sensación de paz y de bienestar que produce el Espíritu de Dios en el corazón y por supuesto, una de las cosas que menos hacía era compartir tiempo a solas con Dios: No oraba o lo hacía muy poco. Podría decir que prácticamente casi perdí mi vida devocional. A pesar de esto asistía a la iglesia, más por costumbre que por deseo.
Quizás alguno de ustedes también haya experimentado algo parecido. Y definitivamente he aprendido que uno de los recursos más poderosos con que contamos para vencer la aridez espiritual o para mantener bonanza espiritual, es LA ORACIÓN; por ello es que Satanás la ataca tanto.
Hoy meditaremos en un texto que nos ilustra el modelo de oración que Jesús propone a sus discípulos; el cual, nos garantiza la atención de nuestro Padre Celestial, y si es su voluntad, su respuesta ya sea que atravesemos tiempos de aridez o de bonanza espiritual.
Lectura de Texto: Mateo 6: 1, 5-13
CONTEXTO
Este pasaje se encuentra en el conocido “Sermón del Monte”, registrado por Mateo. Aquí Jesús ha tomado la decisión de apartarse a un monte con sus discípulos después de haber recorrido toda Galilea enseñando, predicando y sanando.
Aquí Jesús denuncia la hipocresía religiosa de los escribas y fariseos de su época y pone al descubierto la incorrecta manera en que vivían su religión los gentiles o paganos.
La idea que me propongo desarrollar hoy es la siguiente:
Aforismo: “Dios recompensa al discípulo que ora con sinceridad y compromiso”
Esta idea nos lleva a formularnos 3 preguntas que se constituyen asimismo en los 3 puntos de este mensaje.
I. ¿QUÉ IMPLICA ORAR CON SINCERIDAD?
II. ¿QUÉ IMPLICA ORAR CON COMPROMISO?
III. ¿QUÉ CONSECUENCIAS TRAE ORAR
Para dar respuesta a la primera pregunta me apoyaré en los v.v. 5-6
I. ¿QUÉ IMPLICA ORAR CON SINCERIDAD?
• Regularidad en la oración v. 5
Jesús no dice: “Si oras…” La oración es una de las prácticas inherentes a la relación con Dios. No es posible concebir una vida cristiana sin oración. La frecuencia de la oración si está relacionada con la calidad de mi relación con Dios. O pensemos por un momento en alguien que le dice a su ser amado que lo ama pero no le dedica tiempo. No es esta una expresión de amor sincera.
El escritor Bill Hybels dice: “Las personas que no oran se desconectan del poder de Dios, y el resultado más frecuente es esa conocida sensación de estar abrumados, aplastados, golpeados, acosados, vencidos”.
Pero además de la regularidad en la oración, Jesús nos habla de
• La intimidad v. 5-6 (leerlos)
Imagínate la escena del hipócrita. Jesús es muy vívido en pintarla: el hipócrita se ubica en lugares públicos asegurándose de que lo vean y escuchen. Se coloca la máscara de la devoción y empieza con su retahíla despampanante. Ahhh!!! Que impresión ha causado, dejó a todos conmovidos, excepto a Dios. ¡Qué cruda y fina ironía! Ya obtuvo su recompensa.
“…no seas como… esta es una alusión directa a nosotros. NI siquiera empieza el Señor diciéndonos: ora de tal manera, no! Empieza más bien advirtiéndonos: “¡No lo hagas así! ¿Será porque conoce nuestra tendencia a buscar la admiración de los demás? Porque cómo nos encanta descrestar con nuestra elocuencia y devoción!
“...pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto...”
Es extraño… Dios se complace en lo pequeño. Él no hace bulla, aunque provoca escándalo.
Por ejemplo, Él riega en el mundo su semilla, su Palabra, tan chiquita, tan vulnerable, tan sencilla, pero que posee un poder inmenso para transformar la historia de todo aquel que la reciba en su corazón.
También hay gran poder en algo tan sencillo como la oración !
La oración es un tesoro que Dios nos ha concedido para que aprovechemos. Es un tesoro porque las riquezas del reino de los cielos no son materiales, como tanto promociona hoy la teología de la prosperidad. No, las riquezas de Dios son de un orden mayor porque pertenecen al cielo, a la mismísima dimensión en donde habita el Todopoderoso.
La oración, hermanos, encarna un misterio del reino de los cielos: “Dios se revela en el secreto”. Él otorga poder a aquel que lo busca y lo obedece en el secreto. Dios no respalda la oración que se hace altiva en público para impresionar. Ahora bien, ¿significará esto que no debemos orar en público? De ninguna manera; más bien debemos estar atentos a revisar los móviles que animan nuestra oración pública: el aplauso de los hombres o la complacencia de Dios.
Aforismo: “Dios recompensa al discípulo que ora con sinceridad y compromiso”
Esta actitud de reverencia con el Padre facilita que podamos centrarnos especialmente en Él y menos en nosotros, lo que nos lleva al segundo punto de este sermón:
II. ¿QUÉ IMPLICA ORAR CON COMPROMISO?
Implica elevar un:
• Clamor Reflexivo v. 7-8 (Lectura)
Si en la primera parte Jesús colocó al hipócrita como un modelo que el discípulo no debe imitar, en esta segunda parte Jesús introduce otro modelo erróneo de oración; estoy hablando de la oración del “gentil” o pagano, es decir, de aquel “que no conoce a Dios”.
Cuando el gentil ora busca sólo el beneficio personal. Toma a Dios como “Casa de Beneficencia”, su oración no es profunda porque no se conecta con los intereses de Dios. Es un rezo: superficial, irreflexivo. Y aunque se nos venga a la mente algunas personas de otras religiones, creo que también nosotros caemos en la trampa del rezo mecánico, sin contenido.
Pero Jesús insta a sus discípulos para que al orar nos comprometamos de forma integral, con emociones y mente.
Esta actitud reflexiva al orar hace que la oración trascienda y el clamor se haga una vivencia. Orar con compromiso implica también:
• Clamor Encarnado v.v. 9-14
Antes nos habló Jesús de la forma en que debíamos orar (sin hipocresía y en la intimidad), ahora nos habla del contenido de la oración (reflexiva y encarnada).
Pero, ¿Cómo es eso de que nuestra oración además de comprometer nuestra mente y emociones, debe encarnarse? Veamos algunos ejemplos:
“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre”
El discípulo que clama “santificado sea tu nombre” es responsable de santificarlo, no solamente clamando, sino también viviendo en santidad, porque Aquel que lo llamó a ser discípulo también le dijo: “Sed, pues, santo, como yo soy Santo”. Otro ejemplo de oración con compromiso:
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra:
Venga tu reino sí que es un clamor que nos desafía porque a quiénes a escogido Dios para que encarnen los principios de su reino aquí en la tierra. ¿A sus ángeles? Es a nosotros a quienes Dios ha encomendado la tarea preciosa de vivir sus principios para que su reino se manifieste al mundo a través de nosotros.
El pan nuestro de cada día dánoslo hoy
La súplica por la provisión del pan de cada día señala una solicitud legítima de dependencia en el orden material, en el diario vivir: no solo el alimento, también la vivienda, el vestido, la salud, el trabajo, la educación. Pero debemos ser sensatos al pedir. Si lo que más nos preocupa son nuestras necesidades materiales, nuestra oración girará principalmente alrededor de ellas.
Nuestra preocupación fundamental en cambio debe ser encarnar la Palabra de Dios, ajustar nuestra voluntad al Padre, así también nuestra oración estará impregnada de hambre y sed de justicia. “Buscad primero el reino de Dios y su justicia…” (Mateo 6:33)
Recordemos pues que: “Dios recompensa al discípulo que ora con sinceridad y compromiso”. Ahora bien, cuando hablamos de que Dios recompensa la oración sincera y comprometida, de qué estamos hablando. Esto nos lleva al tercer punto de nuestro mensaje:
III ¿QUÉ RECOMPENSAS TRAE ORAR (de forma sincera y comprometida)?
Premisa: ¿Cuándo pensamos en recompensas, qué es lo primero que se nos viene a la cabeza? (dinero, bienes materiales) No es posible que contemplemos a plenitud las recompensas de Dios si estamos concentrados esperando abundancia material: sean bienes o sea dinero.
Recordemos que Jesús insta a sus discípulos a buscar lugares íntimos para la oración: “Pero tu, cuando ores, entra en tu aposento...” El teólogo R.V.G. Tasker señala que la palabra griega para el “aposento” (tameion) “se usaba para referirse a la bodega donde pueden guardarse los tesoros”. La implicación, nos dice Stott en su obra “contracultura cristiana” puede, entonces, ser que “ya hay tesoros que nos esperan” cuando oramos.
Jesús nos dice que la primera recompensa que nos da Dios cuando oramos correctamente es que:
1. Escucha la oración, esto es, nos garantiza que “nos ve en lo secreto”
2. Que nos responde: “Nos recompensará en público”.
Cuando acudimos a Dios no estamos acudiendo a cualquiera. Estamos delante del Creador y Sustentador de la tierra. Él es la fuente en donde podemos hallar aquello que necesita nuestra alma. En Dios tenemos entrada directa al capital del Reino de los Cielos: Su Gracia. La paz, la sabiduría, el gozo verdadero no son bienes susceptibles de comercializar. Ni todo el dinero del mundo sería suficiente para adquirir estos tesoros que sólo Dios puede dar.
Y estas riquezas del Reino de los Cielos son de un orden mayor a las riquezas terrenales y sólo, óigase bien, sólo las da Dios.
Quizás estés preguntándote: ¿y qué de las oraciones que Dios no responde? A veces la verdad es que no sabemos pedir. Pero también es cierto que aún su silencio es una respuesta. Dios sabe qué nos conviene y que no. No es el padre alcahueta que da todo lo que su hijo malcriado le pide. Pero si nuestra oración se conecta con sus deseos entonces… hay bomba! Explosión de favores de los cielos, derramamiento de su Espíritu.
APLICACIÓN: Un modelo de oración
Bill Hybels, en su libro: “No tengo tiempo para orar!”, nos dice que es importante tener un esquema para evitar el desequilibrio. Podemos considerar este esquema si bien no es el único, ni perfecto, pero puede ser una referencia. El modelo sugiere cuatro momentos en la oración, a saber:
1. Adoración
2. Confesión de pecados
3. Gratitud
4. Petición
A veces nos quedamos cortos en adorar al Señor con nuestras palabras cuando oramos y llegamos de lleno con nuestras cargas. Pero cuando primero le adoramos, al llegar al momento de la petición ya algunas de ellas han desaparecido por la sola hermosura de su presencia. Algo que nos puede ayudar a adorarle es la lectura de algunos salmos de exaltación. Entre otros, por ejemplo: los salmos 8, 23, 46, 95, 100 y 148. Esta puede ser una excelente pista de despegue a nuestro clamor.
CONCLUSIÓN:
“Cuando el discípulo ora debe renunciar a todo afán de vanagloria, a toda ansiedad egoísta de satisfacción personal y encarnar su clamor. Como recompensa recibe la presencia de Dios y su respuesta”.
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LA SANA DOCTRINA NUNCA PASA DE MODA (1 TIMOTEO 1: 3-11, 18-20)
INTRODUCCIÓN
Desde hace algunos años, en Rosario, Argentina, los periodistas Hernán Amez y Alejandro Verón decidieron fundar el 'Maradonismo'. Hoy más de 60.000 personas alrededor del mundo siguen este culto. Ellos creen que Diego Maradona es el dios del fútbol y que debe ser venerado como tal. Hay altares en su honor, le piden favores y siguen las enseñanzas de 'su Biblia', la autobiografía del 10 argentino: “Yo soy el Diego de la gente”. (Revista Semana, abril 07 de 2007).
Hoy en día asistimos a una época en la cual, como ninguna otra en la historia, se difunden nuevas doctrinas y corrientes religiosas por el carácter global de los medios de comunicación. Ahora bien, ¿qué actitud debemos tener los cristianos frente a esta avalancha de doctrinas?
El pasaje alrededor del cual meditaremos hoy nos permite ver que:
Aforismo:
LECTURA DEL TEXTO
Decía que: “Tenemos el encargo urgente de defender La Sana Doctrina pues está siendo amenazada”.
I. ¿CUÁL ES EL ENCARGO? V.3
1. Preservar la sana doctrina v.3
Pablo escribe esta carta a Timoteo porque había dentro de la iglesia algunos maestros alterando sutilmente el evangelio de la gracia que él había predicado. Todo parece indicar que se trataba de judaizantes, es decir, judíos conversos al cristianismo que se resistían a dejar su estricto apego al cumplimiento de la ley. Por ello en los v.v. 8-10 el apóstol aclara el papel que ocupa la ley, declara que es buena usarla legítimamente pero que no puede concebirse como el medio que proporciona la salvación. Dios le había encomendado a Pablo el evangelio de la Gracia, según la cual la salvación no es por el cumplimiento de la ley sino por la fe en la obra redentora de Cristo en la cruz.
Entonces Pablo da a Timoteo un ENCARGO de proteger este evangelio o Sana Doctrina. ¿Creen ustedes que hoy está amenazado el evangelio? Basta con buscar un canal de televisión cristiano como ENLACE para descubrir que muchas de las enseñanzas que se tratan allí no son las mismas que hemos recibido en la iglesia y toman distancia de este evangelio de la gracia. Y es inevitable la sensación de: ¿será que me estoy perdiendo de algo?
Pero no contento con exhortar a Timoteo a preservar la doctrina, pasa seguidamente el apóstol a hablarnos de la calidad de este evangelio.
2. La Calidad del evangelio. V. 5
Nos dice el apóstol que: “El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia y de fe no fingida”.
Nos sugiere el apóstol que la materia prima del evangelio es el amor, y no cualquier tipo de amor, sino, de primerísima calidad. Materia prima exportada desde los cielos e importada por el hombre mediante la fe.
La doctrina de la fe entonces es fundamentalmente un acto de amor de Dios. Cada uno de nosotros hemos sido alcanzados por ese amor. Cabe que nos preguntemos: en qué momento de nuestra vida el Señor dijo: “Basta ya!” cuando nos vio andando en medio de delitos y pecados. Hubo un momento definitivo en lo alto cuando el Señor nos miró y dijo: “Ya es hora de que estés en casa”, y esa expresión hizo retumbar los cimientos mismos de los cielos; la suerte estaba echada, entendería Satanás que su dominio sobre nuestra alma era cosa del pasado, ahora sólo quedaría la estrategia del sabotaje, pues su imperio en nuestra vida había llegado a su fin. El evangelio que nos ha dado el Señor nos ha preñado de Su amor.
II. ¿CÓMO CUMPLIR EL ENCARGO? V.3, 18, 19a
Aforismo: “Tenemos el encargo urgente de defender La Sana Doctrina pues está siendo amenazada”
1. Defensa activa. V. 3
Pablo exhorta a Timoteo a que instruya a estos maestros que están enseñando otra doctrina para que no sigan pervirtiendo la verdad. En algunas puertas encontramos calcomanías que dicen: “Nosotros somos católicos y no vamos a cambiar de religión. No insista”. Creo que esta es una declaración motivada más por la tradición que por la convicción. Deberemos también nosotros escondernos tras una calcomanía, ser indiferentes o peor aún terminar cambiándonos de doctrina. Es necesario que tengamos una sana apertura que nos permita escuchar posiciones diferentes con sentido crítico, reflexivo, pero eso sí, partiendo de la certeza de nuestras convicciones y teniendo cuidado de no caer en vana palabrería.
1 Pedro 3: 15 nos dice: “Más bien, honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes”.
2. Testimonio vivo. V. 18, 19a.
Te has cruzado con personas que hablan y hablan del evangelio, pero que no lo viven? Porque sólo hablar del evangelio no nos capacita para vivir el evangelio. El poder del evangelio no está sólo en la elocuencia sino especialmente en la vivencia.
Entonces la vivencia del evangelio con pasión, con alma, vida y sombrero, es una forma de defensa de la doctrina, sin duda, la más importante. Por eso Pablo exhorta a Timoteo: “Timoteo, hijo mío, deseo que milites la buena milicia manteniendo la fe y buena conciencia”. El cristiano es un soldado que lucha por la causa de Cristo, en el frente de batalla, sabiendo que, aunque herido, nunca derrotado!
Algunos de los elementos que caracterizan la sana doctrina son: La fe no fingida, el corazón limpio y la buena conciencia. Esto es INTEGRIDAD.
Ahora bien, ser íntegro significa no pecar? De ninguna manera, significa luchar para ser cada vez mejores.
Otra cosa es vivir en el pecado. Hacerlo es renunciar a la lucha, ahogarse en la debilidad, pero la búsqueda de integridad tiene que ver con batallar con nuestro pecado tomados de la mano de Dios.
Quizás ahora mismo estés batallando con algún pecado y tal vez sientas que se acabaron tus fuerzas, que no puedes más, que inevitablemente estás dominado por ese pecado; pero quiero recordarte que Jesús no vino a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Dios conoce muy bien nuestro corazón y quiere alentarnos.
Pensemos que estamos en un ring de boxeo: El sabe que el final de la pelea ya está ganada y por eso, aún cuando estés golpeado no va a arrojar la toalla desde su esquina: la victoria ya se consiguió por nocaut en la cruz. Mientras nos apropiamos de esta victoria, entre un round y otro, Él nos alentará desde la esquina con Su Palabra; a veces hará las veces de arbitro para protegernos y de ser necesario tocará el mismo la campana para esperarnos en la esquina, curarnos las heridas y darnos instrucciones al oído. Pero eso sí, no querrá que te quedes en la banca derrotado.
Mateo 11: 12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos ha venido avanzando contra viento y marea, y los que se esfuerzan logran aferrarse a él”.
Más pruebas te hacen un mejor peleador.
III. ¿QUÉ CONSECUENCIAS TRAE MENOSPRECIAR EL ENCARGO?
v. 5, 6, 19
Aforismo: “Tenemos el encargo urgente de defender La Sana Doctrina pues está siendo amenazada”
La doctrina de la fe es fundamentalmente un acto de amor de Dios para con nosotros.
No podemos menospreciar este regalo de la fe que por gracia se nos ha dado.
1. Apostasía: v. 6, 19
Rebelión contra Dios, una especie de desviación o perversión de la Sana Doctrina. Anteriormente la apostasía era fácil de identificar y la asociábamos por ej. Con los Testigos de Jehová, Mormones y ateos. Pero ahora es tan sutil; y lo es porque parte supuestamente de la Escritura misma, sólo que esta es manipulada para que justifique uno u otra doctrina. Los v.v. son sacados de su contexto como pretexto. ¿No refirió Satanás a Jesús algunos pasajes bíblicos en el desierto? Salían de la Escritura pero no los aplicaba correctamente.
2. Deterioro moral v. 19
Tomar distancia de la doctrina en que hemos sido formados, una enseñanza firme, integral, suficiente, dejándonos seducir por otras ideologías nos lleva paulatinamente a un proceso de deterioro moral en el cual se pierde la capacidad para discernir la verdad, pero también se arriesga la buena conducta.
Pablo nos enseña que en la vivencia genuina de la sana doctrina reside también el poder para reflejar una conducta íntegra, agradable a Dios.
Dice 2 Tim. 2:16: “ Evita las palabrerías profanas, porque los que se dan a ellas se alejan cada vez más de la vida piadosa”.
3. Pérdida de comunión v.20
En el v. 20 Pablo coloca como ejemplo de apostasía a Himeneo y Alejandro, dos cristianos que habían sido sus colaboradores y dice que los “ha entregado a Satanás para que aprendan a no blasfemar”. Dura expresión es esta y algunos comentarios sugieren que debe entenderse como una medida de disciplina que consistía en apartarlos de la iglesia buscando que recapacitaran. A pesar de la crudeza de tal medida, no estaría mal que hoy en día se implementara en quienes persisten en pervertir la sana doctrina.
APLICACIÓN: MENÚ DE OFERTAS RELIGIOSAS
Quisiera referirme ahora a algunas de las ofertas religiosas que amenazan la Sana Doctrina: En el menú encontramos:
1. BISTEC DE SÓLO GRACIA (CEG)
El líder de este movimiento: Manuel de Jesús Miranda, quien se autoproclama como Jesucristo reencarnado, sugiere que como la salvación es un regalo de Dios, entonces ahora podemos vivir como nos plazca –propuesta por supuesto muy divertida y acogedora para nuestra carne-.
Nosotros creemos que la salvación si es por gracia, pero que esto no nos libra de la responsabilidad de cumplir la ética del Reino de Dios: sus mandamientos.
FILETE DE LA PROSPERIDAD: LA FE DE MERCADO
Hoy se está filtrando sutilmente en nuestras iglesias una forma de vivir la fe que se halla inevitablemente asociada a la riqueza (HAY FUEGO EN EL ALTAR).
Al respecto nos dice el teólogo Arturo Piedra:
“Es la religión que explica el origen de los problemas de salud, al igual que las depresiones sociales y económicas, a partir de conspiraciones ocultas de las divinidades, que sólo los “pactos económicos” de los vendedores de indulgencias actuales pueden romper, para luego producir, cual amuleto, toda suerte de bendiciones”.
“Pacta, siembra, da la semilla, y el Señor te devolverá multiplicado tu aporte”, proclaman los profetas de la prosperidad en el canal “cristiano” ENLACE. Este es el gancho que utilizan para captar dinero y bienes en todo el mundo.
Según cifra del Post Dispatch (organismo encargado de investigar finanzas), al menos seis ministerios de teleevangelismo en USA superan los $100 millones de dólares al año.
¿Conocimos a un Jesús desaforado por captar nuestro dinero o a un Jesús ansioso por alcanzar nuestro corazón? Su mirada nunca ha estado puesta en nuestro bolsillo, como si en nuestro corazón y si él nos llamó para ser sus discípulos debe ser ese entonces también nuestro enfoque: la limpieza del corazón y no la abundancia del bolsillo.
No es que como iglesia estemos atrasados para incorporar a nuestra fe prácticas como la siembra, el pacto o la semilla, simplemente es que estas prácticas no tienen cabida en nuestra doctrina. Surgen de la Palabra pero no son de Dios.
Ante este panorama engañoso cabe retomar la frase del pensador cristiano Jon Sobrino: “La iglesia verdadera es aquella que cuando se cuenta su historia se parece a la de Jesús”.
ILUSTRACIÓN: EL HERMANO MAYOR
Cuando era niño (no hace mucho tiempo en realidad), recuerdo cuando un chico más alto que yo me golpeó. Yo me fui llorando a donde mi hermano mayor y él me preguntó por qué lloraba. Yo le conté lo que había pasado y él, de inmediato me dijo que le llevara donde el otro chico. Fue allá a “sacar la cara por mi, a decirle al chico: hey! Él no está solo”.
Hoy que la Sana Doctrina está siendo amenazada debemos levantarnos para defenderla. Pablo nos desafía a “sacar la cara por la doctrina”. No es suficiente con apagar el Televisor o pegar calcomanías en las puertas que digan: "aquí somos presbiterianos y no vamos a cambiar de religión. No insista”. Es necesaria una defensa del evangelio que parta de la convicción personal y especialmente de una vivencia auténtica.
CONCLUSIÓN:
La sana doctrina es un tesoro acechado por ladrones. Como soldados del Reino debemos defenderla. ¿Qué clase de soldado eres? De los que la defienden o de los que la venden por unos centavos demás? La avaricia rompe el saco…de la gracia, también.
ORACIÓN
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MISIÓN DELA IGLESIA
1) ANUNCIAR
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.
Mateo 28: 19-20
La iglesia es un organismo vivo que debe moverse, proyectarse, adaptarse, transformarse. No es un ente inerte sino que la dinámica es inherente a su misión. La iglesia debe alcanzar, debe ser itinerante, su presencia es multinacional y no debe conformarse a cubrir exclusivos ámbitos.
Y este interés ambicioso de la iglesia de extenderse por toda la tierra, no se ancla sólo en la dimensión geográfica (llegar a todos los lugares de la tierra), sino que precisa entenderse también en los términos de sortear los múltiples obstáculos de carácter sociocultural radicados en la orbe: cosmovisiones, filosofías, estructuras económicas, ámbitos intelectuales, etc. Y esto es porque la meta de la iglesia trasciende las expectativas y aún limitaciones que supone nuestra condición humana y responde más bien a los anhelos sobrenaturales cuya fuente misma se hallan en el corazón de Dios: “la meta de la iglesia es alcanzar el corazón del hombre”, así, la meta de la iglesia es la meta de Dios.
La iglesia debe proclamar a lo largo y ancho de la tierra la Salvación de Dios.
Como un megáfono incesante pero armonioso, debe anunciar al hombre que más allá de sus narices y más bien, muy cerca de su corazón, se halla la respuesta que trae sosiego a la vastedad de sus inquietudes existenciales. “En Cristo está la salvación”, este claro pero profundo anuncio debe ser la prédica que da sentido a su misión.
2) PROPORCIONAR MEDIOS DE ADORACIÓN
“Venid, aclamemos alegremente a Jehová; Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. Lleguemos ante su presencia con alabanza;
Aclamémosle con cánticos. Porque Jehová es Dios grande,
y Rey grande sobre todos los dioses”. Salmo 95: 1-3
La misión de la iglesia no se limita al alcance de hombres para el Reino de Dios, también la iglesia debe conducir al hombre a favorecer una relación con Dios. Es curioso, pero parte esencial de Dios es que le agrada ser adorado y esto, más allá de una intención megalómana, responde a su conocimiento profundo de que toda criatura encuentra sentido a su existencia cuando le adora. En realidad Él no busca adoración para recibir, sino para dar. En el acto de adoración el hombre se nutre de la fuente misma, Él es todo y da lo necesario para que el corazón del hombre halle deleite en su existencia.
La iglesia entonces, entendida como cuerpo, debe concebir, enseñar, propiciar, facilitar y dirigir espacios que permitan al creyente acercarse a Dios. Por supuesto, este proceso debe estar inspirado por Dios, pero como es propio de Él, da libertad al hombre para que lo conciba conforme a la multiforme creatividad con lo que lo ha dotado.
Así pues el arte en todas sus expresiones debe ponerse al servicio de esta empresa monumental de acercar al creyente a Dios: la música, la literatura, la pintura, la escultura, todas ellas deben ser formas que la iglesia debe y puede incorporar en su ejercicio catalizador de acercar al hombre a Dios.
Por supuesto, si bien la iglesia ha incorporado muchas de estas expresiones artísticas al cumplimiento de su misión (verbigracia la pintura religiosa) no se puede desconocer que ha sido poco ambiciosa en explotar aún más el inmenso potencial creativo con que Dios le ha creado. Verdaderamente, trayendo a colación la parábola de los talentos, la iglesia ha enterrado una buena parte de su capital.
Este hecho quizás se deba a que la iglesia no ha logrado ser cabalmente lo que debería ser. Permeada por corrientes de pensamiento, postrada a los pies de intereses económicos o políticos, desdibujada por razonamientos humanistas, la iglesia en muchas ocasiones ha denotado una marcha antálgica en el cumplimiento de su misión.
Pero esto no supone en manera alguna que toda su tarea haya sido errática. No quiero pintar solamente una descripción fatalista de la iglesia, más bien me acerco con un mirada autocrítica que espero pueda nutrirse de objetividad.
La iglesia debe proporcionar medios de adoración, esta es una declaración que se acuña a todos los períodos de la historia. Y esto es porque la historia misma cambia.
Las formas de adoración a través de la historia no son las mismas: No son iguales los métodos utilizados por la iglesia descrita en hechos, no son iguales las estrategias aplicadas en el Siglo XV ni hoy en día existen idénticas maneras de concebir el espacio de adoración. Si bien existen algunas formas perennes o históricas como lo son la oración y el cántico, éstas mismas se han manifestado de forma heterogénea. Y esto es lógico porque Dios nos ha hecho diversos, ricamente diferentes.
La era posmoderna demanda nuevas variantes en las formas de adoración “históricas” y la reincorporación de otras que por el desuso resultan apremiantes a nuestra época. Una de las marcas de la Postmodernidad es el poco interés por el razonamiento y su inclinación por lo emotivo. Sugiere esto que deba eliminarse totalmente la adopción de espacios racionales como la “predicación”? En forma alguna, más bien supone la necesidad de incorporar otros medios que puedan capturar la atención del creyente y no creyente a fin de que la iglesia pueda comunicarse en el lenguaje de su tiempo, ser pertinente a los códigos de comunicación de la época. En medio de una cultura tan visual será apropiado llenar de imágenes la predicación y apoyarse en otros medios que comuniquen con mayor intensidad el mensaje redentor que conduce al hombre a la adoración.
3) PROPICIAR COMUNIÓN RELIGIOSA
“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. Hebreos 10:24 - 25
Quizás sea este uno de las más importantes obras de la iglesia. El hombre es social por naturaleza, Dios le ha creado con el potencial de interactuar con otros, de aportar a otros y enriquecerse con el aporte de los demás. La comunión en la iglesia proporciona al hombre un valor inigualable, que prácticamente ninguna otra esfera de relación en su compleja dinámica de existencia, le brinda.
Y esto es porque el creyente no se reúne sólo para socializar, sino fundamentalmente para compartir su fe en Dios, una fe que se asocia con la totalidad de los aspectos de su vida, una fe que tiene algo para decirle al amigo, al adversario, al “otro” que ahora no es una entidad ajena sino que hace parte juntamente conmigo de un cuerpo, el otro que ahora es mi hermano, en la fe.
En el marco de la comunión que ofrece la iglesia el creyente aprende los fundamentos básicos de la fe que profesa. No es posible concebir la vivencia cristiana marginada de la comunión. La sola naturaleza de Dios en su condición de Santísima Trinidad, nos sugiere la coexistencia en sí de tres personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La comunión es inherente a Dios y ese carácter comunitario debe ser vivenciado por la iglesia. En la iglesia se aprende sobre Dios a nivel intelectual (clases dominicales, predicación, otros espacios de formación), pero en tanto la fe cristiana no es solo intelectual, en la iglesia se aprende el amor de Dios, el perdón, el servicio, la compasión, y en general el significado latente de ser hijo de Dios.
4) ELEVAR EL NIVEL MORAL
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.”
Mateo 5: 13-15
Quizás sea este uno de las obras más inspiradoras de la iglesia para el creyente. El propósito del llamado que Dios hace al ser humano cobra aquí un sentido singular. El llamado de Dios no se reduce a la investidura de un “traje anticonflagración” que ha de brindarle protección de las llamas letales del lago de fuego; más bien comporta el propósito de contar con la recia voluntad del creyente de ser luz en la tierra que resplandece en medio de las densas tinieblas que se ciernen sobre ella. La depravación moral gestada en el Edén intoxicó el corazón humano, mancilló su pureza y lo tiñó de hollín del infierno: “Alea jacta est”. No obstante, en medio de ese panorama sombrío y desconsolador, despuntó en medio de la eternidad el auxilio de la Gracia, para venir a limpiar las manchas, para convertir el corazón del hombre y hacerlo faro que alumbra con poder, que da testimonio, cuya luz de potentes vatios (30.000, 60.000, 100.000), ilumina con la verdad y transforma de manera crucial la historia.
La iglesia, entonces, precisa entender su llamado en la conexión inherente con la modificación de sus realidades inmorales.
No debe permanecer neutral o imparcial ante las manifestaciones descaradas de injusticia; más bien debe levantarse inconforme para cuestionar, para desafiar, para “revelar” el punto de vista del Reino de Dios. Al fin y al cabo, no es la injusticia humana encendida desde el infierno la que tiene la última palabra sobre el desenlace de la historia, sino la Palabra del Reino de Dios.
El teólogo Caleb Mesa sostiene: “Los cristianos sabemos contar mejor la historia… porque conocemos su final”.
Esta proclama resulta urgente para nuestros tiempos; la iglesia debe levantarse con convicción para proclamar la Palabra de Verdad y así transformar las infames condiciones que aquejan a la humanidad.
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sábado, 5 de enero de 2008
DE REGRESO A CASA (Esdras 1-6)
Tema: Renovación de la fe
Quiero empezar esta reflexión con una pregunta: ¿Ha sentido alguna vez en lo profundo de su corazón el anhelo de renovar su fe y volver a la presencia íntima de Dios, esa que con el paso del tiempo se ha ido perdiendo?
El pasaje de hoy creo que es inspirador porque nos habla de algo que nos encanta: “El Retorno”, el “Regreso a casa”. Cómo nos gusta volver a casa! Después de un día de trabajo o de estudio, o cuando hemos estado lejos de casa por algún tiempo, cómo es de rico regresar.
Pero hoy vamos a hablar del regreso a otro tipo de casa. A la Casa de Dios. La reflexión de hoy parte de una historia narrada en 6 capítulos: Esdras 1 – 6 (pag. 459 R.V., A.T. Después de 2 Crónicas). Vamos a leer porciones de estos 6 capítulos que nos cuentan del RETORNO del pueblo judío hacia Jerusalén después de un tiempo de cautiverio en Babilonia.
El retorno es motivo de gozo, pero también de incertidumbre. Estos sentimientos eran los que experimentaba este pueblo judío que retornaba a Jerusalén. Hacía 50 años habían sido sacados a la fuerza de Jerusalén (su ciudad) y llevado cautivos a Babilonia cuando el rey Nabucodonosor se había apoderado violentamente de la ciudad.
Los que se salvaron de la muerte fueron llevados cautivos a Babilonia, no sin que antes Dios con el corazón en sus manos les prometiera a través del profeta Jeremías que años más tarde los traería de nuevo a Jerusalén y despertaría sobre ellos la buena Palabra.
Los cautivos se aferraron a la promesa de Dios y retornaron a Jerusalén para quedarse y reedificar sus casas, y ESPECIALMENTE EL TEMPLO. Porque la reedificación del Templo era un símbolo de la renovación de su fe, de su comunión con el Señor.
La renovación de la fe es una promesa de Dios para su pueblo. Quizás ahora te sientas cautivo de alguna circunstancia que no te deja vivir el gozo de ser hijo de Dios y es preciso que recuerdes que Él no te dejará desterrado del gozo de Su presencia sino que te hará retornar para que le adores en santidad.
Hoy examinaremos a partir del pasaje las características que tiene el proceso de RENOVACIÓN DE LA FE.
PREMISA: El mensaje de hoy se resume en tres palabras: REACCIÓN, OPOSICIÓN Y DIRECCIÓN.
Me explico: “La renovación exige REACCIÓN, conlleva OPOSICIÓN y demanda DIRECCIÓN.
Este mensaje lo he dividido en tres partes:
I. La promesa del retorno
II. Los obstáculos para la renovación
III. El cumplimiento de la promesa
I. LA PROMESA DEL RETORNO
Retornar es hacer que algo vuelva al lugar o situación anterior. Es empezar de nuevo. Para el Señor el retorno significa la renovación de nuestra fe. Y eso le encanta al Señor, tanto que la ha convertido en una PROMESA.
Cuando Dios se propone renovar nuestra fe lo hace siguiendo unos pasos:
1. Anuncio profético
Esd. 1:3 “En el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra de Jehová anunciada por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro, rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito en todo su reino, este decreto:
“Así ha dicho Ciro, rey de Persia: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha mandado que le edifique una casa en Jerusalén que está en Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, sea Dios con él, suba a Jerusalén, que está en Judá, y edifique la casa a Jehová, Dios de Israel”.
Estos v.v. nos dejan claro que había llegado el momento que Dios había elegido para el retorno y la renovación de la fe de los judíos que estaban cautivos en Babilonia. Y el autor de este momento era Dios. Notemos la aclaración: “para que se cumpliera la palabra de Jehová anunciada por Jeremías”. Dios anuncia a su pueblo el momento para la renovación.
2. Dios hace aliados
Nos dice el texto que:
v. 1 Despertó el ESPÍRITU de Ciro, rey de Persia.
v.5 se levantaron todos aquellos a quienes Dios puso en su espíritu subir a edificar.
v. 6 Todos los que habitaban en los alrededores los ayudaron con plata y oro, bienes y toda clase de ofrendas voluntarias.
Cuando el Señor tiene el propósito de renovar nuestra fe. Él busca aliados y actúa en ellos no a cualquier nivel, lo hace de una manera profunda.
Actúo en el ESPÍRITU de Ciro, en el espíritu de su pueblo y tiene que haber actuado a un nivel profundo en estos vecinos para que se fueran desprendiendo de bienes materiales con tanta generosidad.
Cuando Dios se propone renovar nuestra fe también espera que nosotros sigamos unos pasos:
1. El Retorno:
a) ¡Manos a la obra! La renovación exige REACCIÓN!
Esd. 1: 5 “Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, los sacerdotes y levitas, todos aquellos a quienes Dios puso en su espíritu subir a edificar la casa de Jehová...”
2:1 Estos son los hijos de la provincia (judíos) que regresaron del cautiverio...
Retornaron, respondieron a la iniciativa de Dios. Ahora bien, no todos retornaron... Algunos prefirieron quedarse y seguir atendiendo sus negocios, todo aquello que habían conseguido en Babilonia. Otros si estuvieron dispuestos a empezar en Jerusalén de cero. Tuvieron que hacer renuncias.
Figúrense ustedes ¿Qué se iban a encontrar allá? La última vez que salieron de Jerusalén lo hicieron llorando.
Responder al anuncio profético de la renovación desafía nuestra fe hasta el límite. También nosotros en algunas ocasiones hemos sido arrebatados de la presencia de Dios por nuestro pecado y hemos salido muy mal heridos. Anhelamos volver pero también luchamos con la idea de qué nos hemos de encontrar.
Esto lo expresa de una manera hermosa el cantautor argentino Alejandro Lerner cuando dice:
“Volver a empezar, que aún no termina el juego,
volver a empezar, que no se apague el fuego.
Queda mucho por andar, y que mañana será
Un día nuevo, bajo el sol, volver a empezar.
...yo seguiré adelante atravesando miedos,
sabe Dios que nunca es tarde,
para volver a empezar”.
¿Eres tu de los que retorna a Jerusalén o de los que se queda “cómodo” en Babilonia?
El señor hace hoy un llamado a quienes se encuentran en cautiverio espiritual:
“Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos!
Anunciadlo con voz de alegría,
Publicadlo, llevad la noticia
Hasta lo último de la tierra!” Is. 48:20
“Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos!”. Es hora de renovación!
Estamos hablando de que cuando Dios se propone renovar nuestra fe también espera que nosotros sigamos unos pasos. En el capítulo 3 nos dice el cronista que una vez retornaron además se congregaron, edificaron el altar de Dios, adoraron y perseveraron. Entonces:
2. Congregarse: No podemos perder la bendición de venir a la iglesia. A veces las crisis nos alejan de la iglesia
3. Edificarse: La meditación de la Palabra es innegociable en todo proceso de renovación
4. Adorar integralmente: Ofrecer sacrificio de alabanza. No es sólo cantar, es obedecer, vivir el evangelio
5. Perseverar en la obra: Labrar el camino con paciencia y confianza en Dios
Cuando respondemos a la iniciativa de Dios de esta forma, él nos bendice con su unción. Recordemos que el propósito principal de Dios con este pueblo no era sólo repatriarlos, era fundamentalmente que reedificaran el templo.
II. LOS OBSTÁCULOS PARA LA RENOVACIÓN
Recordemos: La renovación exige REACCIÓN, conlleva OPOSICIÓN y demanda DIRECCIÓN
1. La mente organizativa del mal
El escritor argentino Ernesto Sábato (no creyente) decía lo siguiente: “De una cosa estoy seguro, el mal está organizado”. Reconocía así la existencia de una mente rectora de la maldad y la decadencia. Para Sábato esta personalidad organizadora del mal no tiene nombre, para el cristiano tiene nombre y una personalidad definidos” (Dellutri, 2000). Y una manera clara en que este enemigo se presenta es a través de:
2. El sabotaje
En el proceso de renovación de fe se tendrán que sortear obstáculos...
Esd. 4: 1-6 “Cuando los enemigos de Judá y de Benjamín oyeron que los que habían vuelto de la cautividad edificaban un templo a Jehová Dios de Israel, fueron a ver a Zorobabel y a los jefes de familia, y les dijeron:
-Edificaremos con vosotros, porque, como vosotros, buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar – hadón...
v. 3 Zorobabel, Jesúa y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron:
- No nos conviene edificar con vosotros la casa de nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová, Dios de Israel...
v. 4 Entonces la gente del país (samaritanos) intimidó al pueblo de Judá y lo atemorizó para que no siguiera edificando. Sobornaron además contra ellos a algunos consejeros para frustrar sus propósitos, durante todo el tiempo que Ciro fue rey de Persia y hasta el reinado de Darío”.
¿Por qué Dios permite esto? La renovación conlleva OPOSICIÓN pero este conflicto se resuelve en la DIRECCIÓN. Necesitamos la Resistencia para crecer. Dios usa las crisis para renovarnos.
Luego escribieron una carta venenosa al rey de Persia, que ya no era Ciro, en la cual difamaban a los judíos:
v. 13 “Sepa, pues, el rey, que si aquella ciudad es reedificada y los muros son levantados, no pagarán tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes será perjudicado”.
La carta es venenosa, le toca el bolsillo al rey. Es manipuladora.
v. 15 Le sugieren al rey que investigue en los libros de historia donde hallará que este pueblo judío es rebelde y perjudicial a los reyes.
La respuesta del rey a esta carta venenosa fue que se paralizaran inmediatamente las obras de reconstrucción y miren la reacción de los samaritanos cuando les llegó la noticia:
v. 23 “cuando la copia de la carta del rey fue leída delante Rehum, Simsai y sus compañeros (los samaritanos), salieron apresuradamente hacia Jerusalén, donde estaban los judíos, y les hicieron cesar los trabajos utilizando la fuerza y la violencia. Así se detuvo la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, la cual quedó suspendida hasta el segundo año del reinado de Darío rey de Persia”.
Ahora decíamos que Dios hace aliados para renovar nuestra fe. Pues ahora vemos que también el diablo hace aliados. Desde el principio Satanás ha sido un imitador. Es como si una gallina pretendiera ser pavo real. El pasaje nos muestra al menos cinco estrategias que usó el diablo para entorpecer la reconstrucción del Templo. OJO! Necesitamos estar alerta para saber cuál de estas puede usar contra nosotros para sabotear nuestra renovación:
1. Propuestas engañosas
2. La intimidación
3. El soborno
4. La difamación
5. La fuerza y la violencia
Vamos a mirar algunas de ellas.
1. Propuestas engañosas
Desde el momento en que los judíos empezaron a reedificar el templo hallaron oposición por parte de los vecinos (samaritanos). Primero un anzuelo sutil pero engañoso: “edificaremos con vosotros, porque también buscamos a vuestro Dios”.
Los jefes de los judíos dirían: “No tenéis nada en común con nosotros para que juntos edifiquemos” (versión de las Américas).
En el proceso de renovación de fe debemos clamar a Dios por “discernimiento”, para tomar las decisiones más acertadas y reconocer entre los “aliados de Dios” y los “aliados de Satanás”, los cuales pueden aparecer incluso en medio de la iglesia: “...como vosotros, buscamos a vuestro Dios”.
2. La Difamación
La difamación que consiste en publicar cosas contra la buena fama de una persona es uno de los instrumentos sutiles pero poderosos que utiliza Satanás para herir a la iglesia de Dios y frustrar los planes de renovación.
Quizás Satanás quiera sacar a flote tus errores del PASADO para acusarte, avergonzarte y hacerte parar la obra de renovación de tu fe.
Pero ten presente esto: “Aquel que en verdad nos importa si recuerda o no nuestros pecados ya los ha olvidado, siempre y cuando nos arrepintamos de ellos”.
“¿Qué Dios como tu, que perdona la maldad, y OLVIDA el pecado del remanente de su heredad?
SEPULTARÁ nuestras iniquidades y ECHARÁ en lo profundo del mar TODOS nuestros pecados”. Miqueas 7:18-19
La acusación y la difamación no son propias de Dios. Así que si difamas y murmuras de tu hermano haces daño a Cristo porque hieres su cuerpo. Arrepiéntete, no peques más y hazte aliado de Dios en la renovación espiritual de su iglesia!
3. La intimidación
La mente organizativa del mal tenía un propósito claro: paralizar las obras de reconstrucción del Templo y así entorpecer la renovación espiritual del pueblo de Dios.
¿Haz escuchado en tu interior esas voces de samaritanos intimidándote para que pares la obra? Tal vez:
- “Hey! Tú no eres digno de estar en la iglesia”.
- “Hmmm, es que no tienes ni un poco de vergüenza. Mejor quédate en la casa y no te congregues”. O
- “Tú no podrás reedificar, ya te has equivocado antes e inevitablemente volverás a fracasar”.
Quizás esa voz persista usando incluso la fuerza y la violencia mediante la enfermedad o la tragedia personal, para traer sobre ti desánimo y para que no sigas edificando.
La renovación demanda DIRECCIÓN de Dios: Si mantenemos nuestra confianza en Él y en su promesa, Él enmudecerá todas esas voces.
Los obstáculos que se le presentaron al pueblo judío para reedificar el templo fueron grandes. Finalmente terminaron desanimándose. Se dedicaron a hacer una vida normal y congelaron, por un tiempo, el proyecto de reedificación de la Casa de Dios. Fue necesario que Dios de nuevo reanimara al pueblo a través de los profetas Hageo y Zacarías.
III. CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA
1. La profecía
Esd.5: 1-2 “Profetizaron Hageo y Zacarías hijo de Iddo, ambos profetas, a los judíos que estaban en Judá y Jerusalén en el nombre del Dios de Israel, quien estaba con ellos. Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo de Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios en estaba en Jerusalén...”
Habían transcurrido unos 18 años aproximadamente desde que se paralizaron las obras de reconstrucción del templo. En efecto, parecía que al pueblo se le había olvidado el para qué Dios los había llamado desde Babilonia a Jerusalén.
También nosotros sufrimos con frecuencia de “Amnesia espiritual”. Se nos olvida que Dios se ha revelado a nosotros no sólo para salvación personal sino también para que seamos luz del mundo.
Frente al letargo de su pueblo, otra vez el anuncio profético del Señor. Y luego para que la promesa de renovación se cumpla viene:
2. El respaldo de Dios
La respuesta de los líderes y del pueblo a la profecía fue inmediata. Nos dice Hageo que “temió el pueblo delante de Jehová” y el Señor les responde a su vez con otro cumplido:
“Cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad, porque yo estoy con vosotros”. Hageo 2:4
Qué hermosas palabras de aliento! ¿No es este un Dios apasionado por su pueblo? Para el cumplimiento de la promesa de Renovación fue necesario entonces: 1. La profecía, 2. El respaldo de Dios y finalmente
3. La reedificación del templo
Esd. 6:14 Así, los ancianos de los judíos edificaban y prosperaban, conforme a la profecía del profeta Hageo y de Zacarías...Edificaron, pues, y terminaron la obra, por orden del Dios de Israel, y por mandato de los reyes de Persia”.
A Dios no le gusta dejar las cosas iniciadas... La renovación de la fe es una PROMESA. Es un compromiso de Dios con su pueblo: “Aquel quien la buena obra empezó, será fiel en completarla”.
CUANDO ÉL PROMETE, CUMPLE...
APLICACIÓN
1. A nivel personal
Retornar a Jerusalén para reedificar el Templo significa volver al encuentro personal con Jesús, con su Palabra. Volver a sentir que nuestra vida sólo haya sentido a su lado, amándolo.
Ni el retorno a Jerusalén, esto es, regresar a casa, ni la reedificación del Templo estarán libres de desafíos.
Tomar la decisión de volver a su presencia nos debe llevar a todas las renuncias necesarias a través del ARREPENTIMIENTO.
Retornar y reedificar es colocar de nuevo a Jesucristo en el centro, arrancar el pecado y sembrar en nuestro corazón la Palabra y hacer de ésta la columna central de nuestra vida.
OJO! No puede haber renovación sin arrepentimiento. El arrepentimiento es el punto de partida de todo proceso genuino de renovación.
Jesucristo no se contenta con traernos de vuelta a casa. Él quiere más; su propósito no es sólo el retorno, sino también la reedificación.
2. A nivel congregacional
Hermanos, creo que el Espíritu de Dios está trayendo sobre nosotros aires de renovación desde hace un buen tiempo. Esto es visible en el respaldo que ha dado Dios a la iglesia respondiendo a las necesidades espirituales de los diferentes grupos que la conforman: Ha constituido el Ministerio Infantil, ha reorganizado el Ministerio de jóvenes, ha formado en la exposición de la Palabra a algunos miembros para traer consejo profético, está sensibilizando al consistorio de manera especial y cada líder de Ministerio sabe cómo está actuando el Señor allí, y si no lo sabe clame al Señor para que pueda distinguirlo. Y creo que todo esto el Señor lo ha traido en respuesta al clamor del Ministerio de Oración.
Hoy nos llama a RETORNAR, A REEDIFICAR, A PERSEVERAR en sus caminos y los más importante es recordar que Él está con nosotros.
Nosotros decidimos, o
EL CAUTIVERIO EN BABILONIA
O EL RETORNO A JERUSALÉN!!!
REFLEXIÓN 2. Una ilustración tomada del Matrimonio
Toda relación matrimonial, al menos la mayoría, empieza por el amor, por el deseo íntimo de compartir con el otro cada día de manera profunda, y ese amor despierta el anuncio de la promesa: “Hasta que la muerte nos separe”.
Después viene la “luna de miel”, ese período donde saboreamos el dulce sabor de la vida en pareja: celebramos, renunciamos por un tiempo a nuestro egoísmo, cedemos a favor del bienestar del otro porque su bienestar es también el nuestro.
Pero después llegan las pruebas y con ellas el desánimo. Nos dejamos intimidar y vencer por los obstáculos y la relación corre el riesgo de caer en la desesperanza. La promesa se desgasta, ya no es luna de miel, sino “luna de hiel”, fría y amarga. Hay matrimonios que si bien no han legalizado su separación, aunque continúan juntos ya parecen divorciados. Se han convertido en un sistema de vida que dista años luz del propósito original de Dios al concebirlo.
Pero el Señor tiene poder para restaurarlos siempre que encuentre una respuesta diligente por parte de la pareja. El matrimonio es un proyecto conjunto entre tres: El hombre, la mujer y Dios. Se requiere de las dos partes, la humana y la divina, para superar los obstáculos y alcanzar las metas. El Señor no hubiera podido cumplir la promesa de renovar a su pueblo si éste y sus líderes no hubieran respondido.
Si bien al hombre se le ha otorgado el privilegio de ser el líder espiritual de su hogar, es preciso que encuentre en su esposa el respaldo que necesita para llevar a cabo su tarea. Si casi siempre el Él quien tiene que tomar la iniciativa y si cuando lo hace en muchas ocasiones no encuentra respaldo por parte de su cónyuge, es de esperar que se canse y ya no se sienta motivado para continuar. Esto se aplica también en aso contrario, es decir, si ha sido la mujer quien ha ejercido el liderazgo espiritual en la relación.
El Señor anhela renovar tu vida espiritual y tu relación matrimonial. Tiene poder para avivarla.
Levantémonos, en comunión, juntos, los dos, todo su pueblo: edifiquemos, obedezcamos, demos al Señor sacrificio de alabanza: un corazón arrepentido y humillado. Cantemos, adoremos, demos gracias al Señor; que el clamor de los gritos de alegría se extienda siquiera hasta nuestros hijos y nuestra familia, y si alcanza a nuestros vecinos que sea que para que se aparten de sus pecados y busquen a Jehová, Dios de Israel!
No se donde te encuentras hoy, si en Babilonia o en Jerusalén. Pero hoy nos llama el Señor a todos a retornar a Su presencia para que le edifiquemos un Templo donde Él venga a morar con gozo.
El desafío que nos plantea hoy el Señor es: “El Retorno a Jerusalén o el cautiverio en Babilonia”.
BOSQUEJO: DE REGRESO A CASA
Esdras 1 – 6
Tema: La renovación de la fe
Aforismo: La renovación de nuestra fe es una promesa que Dios cumple si respondemos con diligencia a su Voz. En este proceso nuestra fe será probada pero seremos renovados si perseveramos con ánimo en los caminos del Señor.
Introducción
- Marco histórico
I. LA PROMESA DEL RETORNO Y LA RENOVACIÓN DE LA FE
Cuando Dios se propone renovar nuestra fe lo hace siguiendo unos pasos:
1. Anuncio profético. Esd.1: 1-3
2. Dios hace aliados Esd. 1: 1, 5, 6
Cuando Dios se propone renovar nuestra fe también espera que sigamos unos pasos: Esd. 3: 1 - 6
1. El retorno: ¡Manos a la obra! Esd. 1: 5
2. Congregarse.
3. Edificarse
4. Adorar integralmente
5. Perseverar en la obra
II. LOS OBSTÁCULOS EN EL PROCESO DE RENOVACIÓN DE LA FE
1. La mente organizativa del mal. Esd. 4: 1-6, 12, 13, 15, 23
2. El sabotaje
- Propuestas engañosas
- La intimidación
- El soborno
- La difamación
- La fuerza y la violencia
III. CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA DE RENOVACIÓN DE LA FE
1. La Profecía. Esd. 5: 1-2
2. El respaldo de Dios. Hag. 2:4
3. La reedificación. Esd. 6: 14
Reflexión 1. Implicaciones del retorno a Jerusalén
Reflexión 2. Una ilustración tomada del matrimonio
